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La sensación de perder el control ante una situación que nos provoca nerviosismo puede desembocar en una crisis de ansiedad.  Hoy hablamos de cómo deberíamos actuar ante un ataque de pánico.  

 

¿Qué hacer ante una crisis de ansiedad?

Una sola emoción puede descontrolarnos hasta el punto de dejarnos paralizados, bloqueados o no poder  respirar. A continuación vemos cómo podemos afrontar un ataque de ansiedad. 

 

¿Por qué se producen estas crisis? 

Se produce porque nuestro cerebro interpreta que estamos ante un peligro y nuestro organismo reacciona en consecuencia. Esta alarma se dispara ante estímulos que objetivamente pueden ser o no peligrosos, pero que el organismo cree que son amenazas para su integridad física o mental. 

Por tanto, puede surgir ante situaciones reales. El miedo se dispara ante una amenaza real y sin embargo la ansiedad se anticipa a una situación que puede ser de miedo real. 

Sin embargo, en un ataque de pánico, la respuesta es desproporcionada a la situación que lo provoca: la persona queda paralizada o el estímulo realmente no representa un peligro

Es una emoción que surgen en la amígdala, en el sistema límbico, sistema de alarma que activa nuestra respuesta de supervivencia. Una herencia de nuestros ancestros que en nuestro día a día resulta excesiva. De hecho, las crisis de ansiedad pueden dar ante situaciones muy cotidianas,  como una entrevista de trabajo, tener que hablar en público o el examen de conducir, por ejemplo. 

Los síntomas pueden durar minutos o incluso horas. Físicamente: 

  • Taquicardia
  • opresión en el pecho.
  • sensación de ahogo
  • rigidez muscular o todo lo contrario, debilidad. 
  • sudoración 
  • náuseas
  • cansancio 
  • dolor de cabeza
  • temblores
  • mareos
  • sensación de hormigueo

La sensación de ahogo y la presión en el pecho hacen que la persona piense que está teniendo un infarto. Esto agrava más la situación y se comienza a tener:

  • miedo o pánico
  • sensación de  falta de control 
  • irrealidad
  • imposibilidad de tomar decisiones 
  • batería de pensamientos muy negativos: voy a morir, me estoy volviendo loco
  • ideas obsesivas
  • problemas de memoria

Sensaciones y molestias que provocan una respuesta en la conducta:  o la persona se bloquea o puede dar deseo de escapar o una hiperactividad motora.  También se pueden sufrir desmayos. 

 

¿Qué hacer si sufres una crisis de ansiedad?

Lo normal es acudir a urgencias si es la primera vez, ya que lo síntomas se confunden con un ataque al corazón. Si no es la primera vez, ya tenemos una idea y se puede controlar con las siguientes medidas:

  1. Respirar hondo, inspirando por la nariz y exhalando por la boca para que el ritmo cardíaco recupere la normalidad. O con otro tipo de respiración, completa, de fuego, con la típica bolsa de plástico. Si hay alguien acompañándote es bueno que te tome el pulso.Es la forma más efectiva de controlar el ataque de ansiedad. La respiración calma  el cuerpo, pero también la mente. Además de oxigenar y calmar el sistema nervioso, al  concentramos en la respiración dejamos de ocuparnos en los pensamientos tan negativos que estamos teniendo. De esta manera, dejan de generar más pánico.  La respiración neutraliza el sistema emocional.
  2. Repetirse mentalmente no pasa nada,  sólo es un ataque de pánico.
  3. Recuerda que nadie muere por un ataque de pánico. 
  4. Identifica que sólo es una emoción. 
  5. El mejor mensaje que puedes darte para controlar la batería de pensamientos negativos es que vas a controlarlo porque puedes. Podemos controlarlo con la respiración y con nuestra forma de pensar en ese momento. Los pensamientos generan emociones y reacciones. Entonces, si combatimos los pensamientos negativos que estamos teniendo, podremos revertir las emociones  y reacciones.
  6. Asume que la crisis te la has provocado tú mismo y por tanto tú puedes revertirla. 
  7. Tómalo como una advertencia de que algo no va bien. Por tanto,  hay que encontrar la causa cuando estés tranquilo. No lo dejes pasar porque se te ha pasado el ataque y esperes a que llegue otro. Lo más sensato es acudir a un tratamiento para no provocar una oleada de ataques de pánico por miedo precisamente a tener otro ataque.
  8. No lo asocies al lugar donde lo has tenido. Puedes provocarte otro tipo de trastorno como la  agorafobia o claustrofobia. 

Se puede prevenir si estamos atentos a cómo somos y cómo reaccionamos. Puede que ya seamos personas con ansiedad o más propensos. Factores de riesgo: 

  • Ser muy tímidos
  • excesivamente miedosos 
  • preocuparse en exceso 
  • evitar situaciones que nos generan miedo
  • ser  nerviosos  
  • enfadarse con facilidad
  • dificultad de concentración 
  • marearse habitualmente  
  • tener tics o temblores
  • echarse a llorar  frecuentemente con una gran  pesar.

 

Finalmente, es importante descubrir el porqué se han activado esas señales de amenaza.  Si no buscamos la causa real, si no se trata, la situación se agrava y podemos padecer ansiedad crónica. Las personas con esta afección no llevan una vida normal, sino que el miedo es el protagonista.  A no ser que recurra a técnicas psicológicas adecuadas.

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