Centro de desintoxicación en Valencia

Ponerse a dieta no solo significa eliminar algunos alimentos  y toxinas de nuestro organismo; también es necesario eliminar y depurar algunos patrones mentales y hábitos que boicotean nuestros esfuerzos por bajar de peso. Por ello, cuando nos planteamos bajar de peso debemos considerar la importancia de recurrir a un psicólogo para adelgazar.

Nuestro estado de ánimo se traslada a la mesa, eliminando o abriendo nuestro apetito e influenciando la cantidad y la calidad de lo que comemos.  A esto nos referimos cuando hablamos de hambre emocional, es decir, utilizar la comida para calmar nuestras emociones y darnos bienestar emocional.

También el estrés puede alterar nuestra forma de comer. La ansiedad consume nuestra energía y nos lleva a sentir hambre por aquellos alimentos que más calorías nos pueden aportar. El chocolate, los donuts o el helado son los alimentos preferidos para calmar el estrés por este motivo. 

¿Por qué abandono la dieta?

Cuando decidimos iniciar una dieta para adelgazar, lo que hacemos es disminuir la ingesta de calorías y aumentar nuestro gasto calórico con ejercicio físico. No solemos tener en cuenta los factores que determinan nuestro comportamiento alimentario, es decir nuestros pensamientos y emociones. 

Sin embargo, es imprescindible conocer y manejar los determinantes cognitivos, emocionales y personales que están influyendo en nuestra alimentación para que la dieta tenga éxito y consigamos mantenerla en el tiempo.

La mayoría de las dietas fracasan no tienen un adecuado acompañamiento emocional. Además de saber qué comer y que no, para hacer una dieta hay que tener un acompañamiento emocional que nos apoye durante todo el proceso.

¿Por qué necesito un psicólogo para adelgazar?

La psiconutrición es un programa nutricional integral que nos ayuda a perder peso gracias al apoyo psicológico individualizado, al entrenamiento en hábitos de vida saludable y a la aplicación de pautas nutricionales personalizadas.

Además, es importante evaluar las situaciones de riesgo potenciales para conseguir un comportamiento alimentario eficaz. Gracias a la psiconutrición entrenamosa las personas en habilidades y herramientas psicológicas necesarias para afrontar los imprevistos de sus vidas sin tener que recurrir a la comida.

La relación entre las emociones y el peso es clara. Por ejemplo, en la depresión, son frecuentes los episodios de sobreingesta de comida o de falta de apetito que conducen a fluctuaciones en el peso. También podemos ver la relación entre ansiedad y comida. Muchas personas con estrés comen para calmar su malestar. Es imprescindible buscar el origen de la ansiedad, malestar o tensión y aprender a enfrentarnos a él de otra manera. No se trata de encontrar algo que nos quite el hambre sin engordar sino de eliminar esa necesidad irrefrenable de comer.

Trucos «psicológicos» para adelgazar

1.- Quita de tu alcance aquellos alimentos que no quieras comer

Es mucho más complicado seguir una dieta con la despensa llena de queso, bollería o patatas fritas. Sustituye todos los alimentos procesados de tu cocina por fruta y alimentos sanos; así si te entra un «ataque de hambre» te será más fácil no caer en la tentación de los dulces.

2.- Libérate de la ansiedad

Una de las maneras más comunes de calmar nuestra ansiedad en comiendo. Por ello, para poder seguir una dieta adecuadamente es necesario aprender primero algunas herramientas que nos permitan manejar la ansiedad sin necesidad de recurrir a la comida. ¿Sabes que es el trastorno por atracón?

3.- No hagas la compra con hambre

Ir de compras con el estómago vacío es una mala opción. El hambre nos va a hacer comprar alimentos azucarados, que son los que nos faltan cuando tenemos hambres. También el enfado nos hace comprar demás.

4.- Pon en el plato solo lo que te vayas a comer

Generalmente, solemos poner en el plato demasiada cantidad de comida ya que cuando nos servimos tenemos hambre. Si te acostumbras a poner menos cantidad comerás lo suficiente pero sin llegar a sentirte hinchado.

5.- Come despacio y sin prisa

El cerebro tarda unos 20 minutos en captar la señal de saciedad del estómago. Por ello, es recomendable comer lentamente, para darle tiempo al cerebro a recibir esa señal.

6.- Cuidado con las dietas

Las restricciones alimentarias pueden llevarnos a un estado de hambre crónico, que desemboca en un consumo compulsivo y desaforado de comida.

Si lo has probado todo para adelgazar y nada da resultados, llámanos. En la Clínica Universitaria Síndrome contamos con una unidad de psiconutrición para abordar tu problema de forma integral.

 

 

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