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Soy adicta a mi novio, ¿qué hago? Una de las adicciones más frecuentes y menos tratadas es la dependencia emocional. Se trata de un tipo muy particular de adicción en la que la persona se “engancha” a una persona determinada, para satisfacer sus necesidades de afecto. En el post de hoy hablaremos de la dependencia emocional, de la adicción a la pareja.

 

Síndrome de dependencia emocional

La dependencia emocional se define como un patrón persistente de necesidades emocionales insatisfechas que se intentan cubrir de forma desadaptativa con otras personas. Algunos autores hablan de que la dependencia emocional afecta al 10% de la población, en su mayoría mujeres.

La dependencia emocional puede darse en una relación puntual o como un patrón repetitivo en todas y cada una de las parejas que se tienen. La causa última de la dependencia emocional es la necesidad de amor de quien la sufre, es decir, el miedo a la soledad y la vida sin pareja.

En la base de esta situación se encuentra un problema de baja autoestima que lleva al dependiente emocional a despreciarse. Son personas muy autocríticas, con enormes sentimientos de culpa que soportan todo tipo de desprecios y desconsideraciones con tal de que su pareja los “siga queriendo”.

Lo más común es la dependencia emocional que se genera en torno a la pareja, pero también puede darse en otras relaciones como con los hijos o con los progenitores.

 

¿Cómo son las relaciones con personas dependientes emocionalmente?

  • Son relaciones desequilibradas, basadas en la sumisión.
  • La persona dependiente necesita de forma excesiva al otro, lo que se manifiesta en continuos mensajes, llamadas o toques de atención.
  • Cuando la persona de la que se depende no está disponible el sufrimiento es equiparable al síndrome de abstinencia.
  • Comportamientos vigilantes y controladores por miedo a perder a la pareja.
  • Pánico a la ruptura.
  • Se asume el sistema de valores y creencias de la pareja, aunque sea incompatible con el propio.
  • Se reducen las relaciones sociales, laborales y familiares que no tengan que ver con la persona de la que se depende.

Lo más característico de la dependencia emocional se refiere a la presencia de un vacío o necesidad afectiva no satisfecha que se intenta cubrir a través de la relación de pareja.

 

¿Qué hacer si soy dependiente emocional? 

Lo más adecuado es buscar ayudar psicológica en un centro especializado, que ayude a la persona a analizar qué necesidades afectivas y emocionales intenta compensar con el amor de su pareja.

Es conveniente asumir un punto de vista realista sobre el otro, observando sus cualidades positivas y negativas. Debe aprenderse a amar desde el conocimiento y la aceptación y no tanto desde la admiración.

También es necesario no olvidarse de uno mismo y potenciar espacios individuales que no tengan relación con la pareja. En este sentido, es crucial el trabajo con la autoestima y la autonomía de la persona con dependencia emocional.

Es fundamental que uno asuma que es parte activa en el desarrollo de la relación, lo que hace tomar conciencia de su posibilidad de tomar el control y cambiar aquellos aspectos que suponen barreras y facilitar las relaciones satisfactorias y sanas.

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