Centro de desintoxicación en Valencia

 

Con motivo del día de la mujer trabajadora, el pasado 8 de marzo, nos gustaría reflexionar sobre el rol de la mujer en el consumo de sustancias y las dificultades que tiene la mujer adicta, por el hecho de ser mujer, en el acceso a tratamiento.

La mujer adicta

Tradicionalmente, se ha asociado el consumo de drogas a los hombres, y así lo demuestran los estudios epidemiológicos clásicos. Sin embargo, en los últimos años estamos asistiendo a un cambio en los patrones de consumo de sustancias entre mujeres, sobre todo entre las adolescentes y las adultas jóvenes.

Desde hace más de 15 años el consumo de tabaco no deja de crecer entre las mujeres, mientras que en los hombres la tendencia es inversa. También el consumo de alcohol está experimentando un fuerte crecimiento entre las chicas de 15 a 19 años. Por su parte, el consumo experimental de cannabis y otras drogas como la cocaína o el éxtasis crece entre las mujeres. Además, el consumo de psicofármacos, tradicionalmente asociado a las mujeres, también sigue aumentando entre ellas.

Este aumento puede deberse a que en los últimos años, ha habido una mayor aceptación social hacia el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas por parte de las mujeres.

 

Características de la mujer adicta

Algunos estudios han analizado las características asociadas a las mujeres con un problema de drogodependencias:

1.- Las diferencias entre mujeres y hombres presentes en la sociedad se reflejan también en el consumo de drogas. De ahí, que los roles de género se manifiesten en los contextos de usos de drogas.

2.- El patrón de consumo -dosis, frecuencia, contexto, vía de administración, etc.-, es diferente en hombres y mujeres.

3.- En muchos casos, las mujeres con problemas de adiciones tienen poca experiencia laboral, están desempleadas u ocupan puestos de trabajo con ingresos muy bajos, lo que las hace depender económicamente de sus parejas.

5.- El inicio del consumo suele producirse con usuarios varones, ya sea desde una relación afectiva o no. Además, el tiempo entre el inicio del consumo y el desarrollo de la adicción es menor que en el caso de los hombres.

6.- Los consumos de drogas tienen significados y motivaciones distintas en las mujeres, utilizándose en algunos casos para paliar síntomas de trastornos psicológicos o de condiciones sociales muy adversas.

7.- Algunas mujeres son amas de casa, madres responsables del cuidado y la crianza sin ningún tipo de apoyo, encontrándose solas para asumir estas tareas.

8.- La valoración social de las mujeres con problemas de consumo de sustancias comparada con los varones es más negativa, generando un mayor estigma social hacia ellas.

9.-  Sienten, en mayor medida, vergüenza, culpa y baja autoestima porque viven una mayor estigmatización social.

10.- Hay una mayor severidad en cuanto a las repercusiones del consumo en el caso de las mujeres, así como un mayor deterioro.

11.- Tienen escasos apoyos para ponerse en tratamiento, incluso pueden contar con la oposición de sus parejas, además de la familia. Para las mujeres con drogodependencias los vínculos y relaciones personales son muy importantes y pueden anteponer las necesidades de los y las demás a las suyas.

 

El tratamiento de la mujer con conductas adictivas

A pesar de que la prevalencia del consumo de drogas en mujeres es cada vez mayor, esto no se refleja en el tratamiento, dónde son hombres la gran mayoría de las personas que acuden a los servicios de tratamiento especializados. Esto puede deberse a la existencia de barreras para acceder al tratamiento por parte de las mujeres, o al miedo que genera el estigma social de mujer adicta. Miedo a no poder cuidar de los hijos, a las represalias de la pareja y la familia, a las sanciones de la autoridad sobre la custodia de los hijos…

La adicción a drogas es un grave problema de salud, crónico y recidibante,  tanto para hombres como para mujeres. Sin embargo, como hemos visto al inicio del artículo, las consecuencias para las mujeres pueden ser más graves y requerir intervenciones distintas a las de los varones.

Por ejemplo, es menos probable que las mujeres con un problema de adicción tengan estudios o trabajo. Sin embargo, es habitual que entre estas mujeres haya historia de abusos o problemas de salud mental y física. Las mujeres con antecedentes de abuso sexual, presentan tasas inferiores de retención en los tratamientos, incluso en aquellos tratamientos que proveen el cuidado de los niños.

Un factor importante a considerar en el tratamiento de las mujeres adictas, es tener un apoyo continuo en el seguimiento para prevenir recaídas. Se han señalado mayores índices de fracaso terapéutico en la mujer, en parte porque estas acuden frecuentemente solas a tratamiento, bien porque la familia desconoce la situación, bien porque no presta apoyo o, bien porque creen poder afrontar el tratamiento ellas solas. Lo que se produce es un abandono más temprano del tratamiento.

También se ha encontrado que las mujeres en tratamiento presentan más problemas psiquiátricos, médicos y sociales que los hombres. Las mujeres diagnosticadas con trastornos mentales y abuso de sustancias presentan una variedad de dificultades que requieren intervención múltiple (problemas de salud, inestabilidad en vivienda, sin techo, historia de abuso sexual).

Así pues, las características sociales y biológicas distintas de las mujeres hacen que su tratamiento para dejar las drogas deba ser distintos al de los hombres y deba reconocer e incluir todas estas particularidades. En la Clínica Universitaria Síndrome, tenemos en cuenta la idiosincrasia de las mujeres en el diseño del tratamiento, para favorecer el éxito terapéutico y acompañar a la persona a lo largo de su proceso para aprender a vivir libre de drogas.

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