Centro de desintoxicación en Valencia

¡Hola a todos! Estamos a punto de finalizar la semana y hablaremos, de la que es para mí, una de las peores adicciones que hay, sin menospreciar las demás. Como la cocaína “enseña” al cerebro a ser adictos. Muchos se preguntan por qué después de las primeras dosis de una droga se genera la necesidad de seguir consumiendo.

 

Cambios en el cerebro

Ahora, un reciente estudio muestra lo que ocurre en el cerebro luego de que se prueban sustancias como la cocaína.

La droga es capaz de producir cambios en los circuitos cerebrales relacionados con:

  • la memoria
  • la toma de decisiones
  • el aprendizaje

 

Enseña al cerebro a seguir consumiendo

La cocaína, en sus primeras dosis “enseña” al cerebro a seguir consumiendo. A través de experimentos en ratones con sofisticadas técnicas de imagen, los científicos, liderados por Linda Wilbrecht, profesora de Psicología y Neurociencias en la Universidad de Bekeley (EEUU), demostraron que una sola toma de esta droga genera en ciertas neuronas del córtex frontal de los ratones un rápido crecimiento de espinas dendríticas, pequeñas protrusiones membranosas que son clave en la transmisión de información entre neuronas y en la memoria.

El equipo mostró también una relación entre estos cambios estructurales y una suerte de “aprendizaje” relacionado con la droga en los animales. En concreto, los ratones cuyo cerebro había generado más espinas y éstas tenían una mayor densidad, eran también los que en mayor medida optaban por seguir consumiendo cocaína en lugar de otras posibilidades, detalló el diario El Mundo.

Para realizar el trabajo, el equipo de Wilbrecht realizó diversos experimentos con roedores En primer lugar, observaron el cerebro de los animales antes y después de inyectarles una dosis de cocaína. Luego compararon su estado con el de otros ratones a los que se les inoculó una solución salina.

Los resultados mostraron que el crecimiento de espinas dendríticas era mucho mayor en los ejemplares drogados. También notaron que «los animales que presentaban más cantidad de espinas dendríticas robustas mostraban una mayor preferencia por el compartimento en el que recibían la cocaína».

 

imagen sobre el tratamiento de la cocaína

 

Una sola dosis de cocaína es suficiente para alterar el cerebro

Un equipo de científicos de la Universidad de Maastricht (Países Bajos) ha confirmado como una única dosis de cocaína ya tiene efectos directos sobre nuestro cerebro, alterando la percepción de las emociones básicas e interfiriendo a la hora de reconocer emociones negativas, como la tristeza o los celos.

Los investigadores realizaron un experimento con 24 estudiantes de entre 19 y 27 años de edad a los que dividieron en dos grupos: al primero le distribuyeron 300 mg de cocaína por vía oral y al grupo de control un placebo.

Cada 2 horas, los participantes eran sometidos a varias pruebas bioquímicas, así como a una prueba de reconocimiento de emociones faciales para medir su respuesta a una serie de emociones básicas, como la felicidad, el miedo, la tristeza, la ira o el asco.

Los resultados revelaron que en el grupo de voluntarios que había tomado cocaína, la primera dosis distribuida ya provocó que los participantes tuvieran más dificultades para reconocer las emociones negativas, en comparación con los que tomaron el placebo. Asimismo, se produjo un aumento de la frecuencia cardiaca y un incremento de los niveles de la hormona del estrés cortisol.

Una sola dosis de cocaína interfiere con la capacidad de una persona para reconocer las emociones negativas, como la ira y la tristeza. Esto podría obstaculizar la capacidad de interactuar en situaciones sociales, pero también puede ayudar a explicar por qué los consumidores de cocaína muestran mayores niveles de sociabilidad cuando están intoxicados, simplemente porque no pueden reconocer las emociones negativas”, explica Kim Kuypers, líder del estudio.

Concretamente, los científicos expusieron que los sujetos que tomaron cocaína tuvieron un rendimiento un 10% menor a la hora de reconocer la tristeza y la ira, en comparación con el grupo al que se le administró un placebo.

El estudio ha sido presentado ante el Congreso Europeo de Neuropsicofarmacología (ECNP).

 

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