Centro de desintoxicación en Valencia

El infarto es una de las consecuencias más graves del consumo de cocaína, según los estudios existentes las personas que consumen cocaína tienen un mayor porcentaje de posibilidades de sufrir un infarto.  En el post de hoy hablamos de la relación entre la cocaína y el infarto.

 

Infarto y cocaína, una asociación fatal

Daños neurológicos, problemas psiquiátricos o perforación del tabique nasal son algunas de las consecuencias del consumo habitual de cocaína. No obstante, la alteración más grave que provoca esta droga es la enfermedad cardíaca (infarto, arritmias, isquemias, hipertrofia miocárdica, disfunción sistólica e incluso muerte súbita).

Además, este tipo de alteraciones cardíacas pueden producirse incluso en personas que consumen cocaína de forma esporádica.

En los últimos años se ha producido un aumento de las muertes súbitas e infartos no fatales en personas menores de 45 años, y estos datos se han relacionado con el aumento del consumo de cocaína.  En este sentido, se calcula que el 3% de las muertes súbitas en población joven española se deben al uso de esta sustancia.

En este sentido, se ha descubierto que la cocaína no solo perjudica al corazón de aquellos que llevan mucho tiempo consumiendo. Según un estudio realizado en el Hospital Clinic de Barcelona, esta droga también produce graves consecuencias para quienes la consumen de manera puntual.

Las personas bajo los efectos de la cocaína tienen cuatro veces más riesgo de sufrir un ataque cardíaco. Esto se debe a que la cocaína provoca una contracción de las arterias coronarias y un aumento de la coagulación, lo que puede provocar una falta de riego sanguíneo al corazón.

Por otro lado, la mezcla de cocaína y alcohol es un «cóctel fatal» que promueve la patología cardíaca precoz.  Si un paciente va a desarrollar una aterosclerosis con 50 o 60 años, el consumo de cocaína hace que esta enfermedad aparezca con 20 años.

 

imagen sobre el tratamiento de la cocaína

 

 

Consumir cocaína y el riesgo de sufrir infarto

De todos es sabido que el consumo de cocaína estimula el sistema nervioso y se incrementa así la concentración de adrenalina (hasta cinco veces más de lo normal) se estimula la liberación de endotelina e inhibe la producción de ácido nítrico, facilitando la trombosis coronaria.

Por tanto, se multiplica por tres las posibilidades de sufrir un infarto, según estudios recientes de varias universidades españolas que se han publicado y en la que han participado más de cinco millones de adultos ingresados en centros hospitalarios entre 2008 y 2010.

De este estudio, vemos que los consumidores de esta sustancia cada vez son más jóvenes, la media de edad es de 37 años y el consumo de cocaína presenta una prevalencia mayor de enfermedades hepáticas, depresión, ansiedad y trastornos de personalidad cada vez mayores, con lo cual, la patología se agrava.

Expertos informan que la edad a la que se consume cocaína y la incidencia del infarto están directamente relacionadas. El riesgo es mayor con la edad del paciente y en consumidores de 35-44 años, estos tienen el doble de riesgo de sufrir esta patología que los no consumidores. El riesgo se triplica entre los de 45 y 54 años y llega a quintuplicarse de los 55 a los 64 años.

 

Conclusiones

La cocaína es una bomba de relojería sea cual sea la dosis consumida, aunque su consumo elevado aumenta los riesgos.  No obstante, no todo son malas noticias, al dejar de consumir cocaína la función ventricular mejora y las dimensiones del corazón regresan progresivamente a la normalidad.

En Síndrome Adicciones, tratamos todo tipo de adicciones a sustancias como el alcohol, el cannabis o la cocaína y cada año nos sorprende que el paciente es más joven y vienen con patologías duales más complejas.

Si tienes un familiar o amigo con problemas de adicción, contacta con profesionales, ¡¡DATE UNA OPORTUNIDAD!!

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