Centro de desintoxicación en Valencia

La adolescencia es un periodo de evolución. A los cambios físicos y psicológicos hay que añadir que se transforma la manera en la que los muchachos y muchachas se relacionan con sus padres y su entorno. Esta época se relaciona también con el momento en que los adolescentes tienen sus primeros contactos con las drogas. El consumo de alcohol, tabaco y otras drogas es un tema que preocupa a los padres, que muchas veces no saben cómo actuar y cómo de grave es el consumo de sus hijos. Hoy en el blog hablamos sobre qué hacer si sospecho que mi hijo consume drogas.

 

¿Cómo saber si mi hijo se droga?

Es muy importante detectar que nuestro hijo o hija consume cuanto antes, no solo por los problemas físicos que se pueden derivar de este consumo, sino también para prevenir el desarrollo de una adicción.

Existen algunas señales que pueden indicarnos que nuestros hijos están consumiendo drogas y son:

  1. Cambios bruscos en el aseo corporal.
  2. Insomnio o pesadillas.
  3. Perdida o ganancia de peso brusca.
  4. Absentismo escolar.
  5. Disminución del rendimiento escolar.
  6. Tendencia a aislarse en su habitación.
  7. Falta de motivación y energía.
  8. Abandono de aficiones e intereses.
  9. Cambios bruscos de humor y nerviosismo.

Como padres, somos las personas que más conocemos a nuestro hijo, por lo que debemos confiar en nuestro instinto de cara a afrontar esta situación.

 

¿Qué hacer si mi hijo se droga?

La comunicación es un factor clave a la hora de prevenir el consumo de drogas de nuestros hijos. Por un lado, una comunicación cercana nos facilitará el darnos cuenta de los primeros consumos; por otro, nos ayudará a afrontar el problema de la mejor forma posible, esto es, con honestidad.

Ignorar el problema, minimizarlo o tener una actitud intrusiva en la intimidad de nuestros hijos -registrando el móvil o los pantalones- no son las mejores maneras de afrontar la situación.

Es recomendable buscar un contexto cómodo para sacar el tema, pasar el día juntos de compras o en un evento que os guste a ambos.

Pueden pactarse restricciones específicas de dinero, espacios o amigos y evaluar si la conducta de nuestro hijo cambia durante este tiempo. En el caso de que así sea, premiar su esfuerzo y reconocerlo. Si, por el contrario, el conflicto persiste es recomendable buscar ayuda especializada.

 

Algunos de los consejos que puedes seguir son:

  • No dejarse llevar por el pánico
  • Afrontar la situación sin dejarla pasar por alto ni banalizarla.
  • Actuar con serenidad y no dramatizar
  • Acudir a un profesional que pueda ayudarte a orientar la situación y asesorarte sobre cómo afrontarla.
  • Habla con tu hijo y escúchale.
  • Se firme a la hora de defender tu posición
  • Establece unos límites claros, sobre todo en relación con el dinero
  • No hagas de detective con tu hijo. Respecta su intimidad y no le registres.

 

imagen sobre la adicción al cannabis

 

¿Y si nada de esto funciona?

Si a pesar de todas estas recomendaciones nuestro hijo no asume la situación y deja de consumir, es todavía más importante mantener una postura firme de rechazo al consumo desde el entorno familiar.

Es posible que aparezca una crisis familiar por este asunto, cuando ninguna de las dos partes quiere ceder en su postura. En este momento, suele ser habitual que los padres acaben cediendo por miedo a una ruptura familiar. No se debe ceder ante los chantajes que utiliza el consumidor para salirse con la suya.

Hay que dejar claro que no se le niega el apoyo familiar, sino que es él quién lo rechaza por no ajustarse a las normas de la casa. El adolescente consumidor va a buscar cualquier grieta o resquicio en la opinión de sus padres para seguir consumiendo. Estas posturas intermedias dan la idea al consumidor de que acabará saliéndose con la suya si persiste en su empeño.

En ocasiones, ponernos firmes en nuestra opinión no garantiza que nuestro hijo dejará de consumir; puede incluso que opte por abandonar el hogar y siga un proceso de mayor deterioro. Las personas con una enfermedad adictiva necesitan «tocar fondo» para darse cuenta de su problema y puedan pedir ayuda.

La ayuda de un profesional que os oriente y aconseje sobre la mejor forma de actuar en estos casos también puede ayudaros.

En Síndrome Adicciones contamos con una unidad de jóvenes orientada a la prevención y a frenar el consumo temprano de sustancias.

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