Centro de desintoxicación en Valencia

El alcoholismo o la dependencia de alcohol es una enfermedad que sufren numerosas personas y que necesita un tratamiento para salir de ella. En este post vamos a hablar sobre las etapas que atraviesa la familia de un alcohólico. 

 

Etapas que atraviesa la familia de un alcohólico

Muchas personas con problemas de alcohol necesitan que su vida se derrumbe para darse cuenta de que tienen un problema, por lo que pasa un largo período de tiempo desde que se desencadena el problema hasta que la persona adicta es capaz de reconocerlo y pedir ayuda.

Esto permite delimitar varias etapas por las que atraviesa la familia del alcohólico y el adicto antes de pedir ayuda. A continuación, explicamos las fases de la enfermedad del alcoholismo:

 

1.- La negación

La primera etapa corresponde a la negación del problema. El modo de beber de la persona comienza a causarle determinados problemas a él o a su familia. No obstante, esos problemas no se achacan al consumo. El hecho de que en nuestra sociedad el consumo de alcohol sea un hábito tan extendido hace que la negación del problema sea más fácil.

Excusas como «anoche bebí lo mismo que todos» o «todos nos hemos pasado alguna vez» hacen que sea más complicado darse cuenta del problema.

En esta etapa, la familia y amigos justifican que la persona alcohólica beba, restan importancia a la bebida. En este sentido, argumentan que los problemas laborales, el estrés o las discusiones familiares desencadenan la necesidad de consumir. Esto es del todo perjudicial para el adicto ya que una persona con problemas de alcohol debe hacerse responsable de su modo de beber, independientemente de las circunstancias que le lleven a ello.

Por otro lado, otra de las circunstancias que dificulta que una persona alcohólica se reconozca como tal es el estigma social que acompaña a esta enfermedad. Muchas veces el alcoholismo es visto como una falta de moralidad y un exceso de «vicio» más que como una enfermedad.

Otras veces, la familia de un alcohólico trata de encubrir el problema como forma de negar las consecuencias que se derivan del alcoholismo de uno de los miembros, lo que dificulta que el enfermo pida ayuda y pospone el tratamiento.

 

2.- Reconocimiento

Cuando la familia define la conducta de la persona alcohólica como anormal comienza la etapa de reconocimiento, que implica el reconocimiento de que la persona está bebiendo de forma diferente a como lo hacen los otros.

Esto supone beber más a menudo que lo que solía hacerse, en ocasiones a escondidas de los otros, y prestar menos atención a otros ámbitos de la vida distintos a la sustancia, como la familia o el trabajo.

La familia ya es consciente de que existe un problema con la bebida cuyas consecuencias no se pueden tapar por más tiempo. No dude en consultar nuestro artículo de «consecuencias del alcoholismo«

En esta etapa, el alcohólico tarda más en reconocer su problema con la bebida, lo que empeora su relación con la familia.

 

3.- Enfrentamiento

En la etapa de enfrentamiento los miembros de la familia intentan que el enfermo sea consciente de las complicaciones que tiene a causa de la bebida y de la necesidad de que cambie de conductas.

Es importante hacer esto de manera tranquila y natural y tener en cuenta una serie de recomendaciones:

    1. La persona debe estar sobria a la hora de hablar con ella.
    2. Es importante que la familia haga hincapié en su preocupación y su deseo de ayudar a la persona con problemas de alcohol resaltando las cosas buenas que ha compartido con ella y que desea volver a compartir.
    3. Mencionar las consecuencias negativas asociadas al consumo de forma suave y cuidadosa.
    4. Mostrar total apoyo ante la asistencia a tratamiento.
    5. Tener claro que la decisión de no consumir solo depende del enfermo y que debe ser él quien tenga la última palabra.

 

imagen sobre el tratamiento del alcoholismo

 

4.- Control

En esta etapa, la familia intenta asumir la responsabilidad del problema de la bebida. Al principio las respuestas de los miembros de la familia son muy variadas y se intentan todo tipo de «recetas caseras» como método para controlar o detener el abuso de alcohol. El temor y la frustración van aumentando en la familia y comienzan a surgir en ellos sentimientos de culpa y menosprecio.

Estos esfuerzos pasan por controlar el alcohol o el dinero de la persona con un problema de adicción, lo que lejos de solucionar la enfermedad refuerza la conducta de beber. Además, en muchas ocasionas la persona alcohólica puede responder a estos intentos de ayuda de su familia de modo no constructivo.

A continuación, se presenta una lista con los esfuerzos de la familia y del tipo de reacciones que puede tener la persona con problemas de alcohol:

    1. Los miembros de la familia pueden intentar disuadir al enfermo de beber mediante riñas, amenazas o enfados. Lo normal es que el alcohólico se sienta aún más culpable y beba más, al no sentirse entendido por su familia.
    2. Los familiares pueden mostrarse comprensivos ante las borracheras del enfermo. No obstante, la familia debe tener especial cuidado con esta postura ya que es una forma de reforzar que la persona siga bebiendo.
    3. La familia puede intentar eliminar toda la bebida de la casa y el dinero disponible para beber alcohol. Esto puede llevar a que el enfermo desarrolle sentimientos de resentimiento que le lleven a beber a escondidas como forma de castigar a su familia.
    4. La pareja de la persona enferma intenta abandonar al enfermo. Esto puede producir un aumento de los sentimientos de tensión, ansiedad y miedo en la persona adicta, que le lleven a aumentar su consumo. Esto no quiere decir que el/la esposo/a no pueda tomar la decisión de abandonar, sino que si se toma esta decisión debe hacerlo pensando que es lo mejor para él o ella o para los hijos y no pensando en el efecto que podría hacer sobre el enfermo.
    5. Los miembros de la familia tratan de cambiar su conducta como consecuencia de la creencia de que son ellos quienes inducen al enfermo a beber. Otra vez la familia está asumiendo la responsabilidad de los problemas de bebida.

Es importante que la familia deje que la propia persona adicta asuma la responsabilidad sobre su problema con la bebida, ya que solo de esta manera podrá cambiar su conducta.

 

5.- Supervivencia

La quinta fase se conoce como supervivencia. Se refiere a los intentos que realiza la familia para recuperarse a pesar del problema. Cuando la familia se da cuenta de que sus intentos para hacer frente a los problemas del alcohol han fracasado, se produce la desorganización de la unidad familiar y se dan una serie de cambios:

    • El principal objetivo de la familia es sobrevivir. Las metas de la familia comienzan a cambiar y cansados de la situación, dejan de intentar que la conducta del bebedor cambie.
    • Los roles de cada miembro de la unidad familiar comienzan a cambiar ya que se deben asumir las responsabilidades de enfermo alcohólico. Por ejemplo, los niños empiezan a asumir ciertas responsabilidades del hogar.
    • Este modo de actuar refuerza la conducta de beber de la persona enferma por varios motivos. Por un lado, le permite evitar las responsabilidades desagradables de trabajar, cuidar de la casa… gracias a la bebida. Por otro lado, estas responsabilidades son asumidas por los miembros de la familia, quienes aumentan su ira y sus resentimientos contra la persona alcohólica.
    • Los sentimientos hacia la persona con problemas de alcohol comienzan a cambiar. Los miembros de la familia pierden la preocupación y el respeto hacia esta persona.

 

6.- Aceptación

Por último, la etapa final del proceso es la aceptación. En esta fase la persona alcohólica acepta que existe un problema con la bebida y pide ayuda para acudir a tratamiento. En ocasiones, el bebedor puede enfrentarse al aislamiento y rechazo por parte de la familia, ya que ha sufrido mucho a lo largo de todo el proceso.

Es posible que haya habido avisos de los jefes o malestar físico que hayan llevado a la persona alcohólica a aumentar la conciencia del problema. Toda esta situación hace que se vuelva imposible seguir negando el problema con la bebida y lleva a la persona adicta buscar ayuda.

No obstante, también puede darse la situación contraria. La persona alcohólica queda liberada de toda responsabilidad familiar, social y laborar por lo que nada impide que siga bebiendo. Esto hace que la recuperación se vuelva más complicada ya que no encuentran ningún tipo de motivación para acudir a tratamiento. No obstante, incluso en estas situaciones llega un momento en el que la persona acaba por reconocer que necesita ayuda.

 

Conclusiones

Cuando el familiar alcohólico decide entrar en un programa de tratamiento todavía puede sentir que el beber le da algún tipo de recompensa a pesar de las consecuencias que le ha acarreado. Es posible que él pase algún tiempo definiendo cómo utilizaba el alcohol y buscar conductas diferentes de la de beber para conseguir los objetivos.

Nos gustaría recordar que el alcohol es una de las sustancias depresoras del sistema nervioso más fuertes. Tanto es así, que el síndrome de abstinencia alcohólico puede ser mortal.

Es imprescindible pedir ayuda profesional antes de realizar una desintoxicación alcohólica ya que las consecuencias pueden ser fatales.

En Síndrome de Adicciones ayudamos al alcohólico y a su familia a recuperar su vida.

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