Centro de desintoxicación en Valencia

Hoy en día, la edad de inicio en el consumo de alcohol y tabaco se sitúa en los 14 años. Pero los hay que son más precoces. Consumir drogas a cualquier edad puede desencadenar una adicción, pero las investigaciones muestran que cuanto más temprana es la edad de iniciación a las drogas, más probable es desarrollar problemas graves. Esto es porque tienen un efecto nocivo sobre el cerebro en desarrollo. Además, fumar una droga aumenta su potencial adictivo, como el tabaco.

 

¿Por qué fuman y beben los jóvenes?

Se dice que los jóvenes demuestran mucho desconocimiento sobre el tema. ¿Falta de información en 2019? Ahí están las campañas de tabaco o de conducir ebrios tan eficaces. Además de los planes de prevención a nivel estatal, tenemos a nivel comunitario y local y existen actuaciones concretas de prevención en el ámbito escolar y educativo y de manera transversal en los planes de estudio. Y hay mucha más información a la que acceden.

Aun así, siguen disparándose las cifras. Entonces si no es falta de información ni de prevención, debemos plantearnos que el problema es otro.

Una de las mayores dificultades es que los jóvenes tengan conciencia de los riesgos que supone el consumo de alcohol. Conocen los riesgos para su saludpero no tiene percepción de ellos.

Saben que el alcohol es la droga psicoactiva legal más peligrosa. Y lo mismo pasa con el tabaco, saben que es una de las mayores causas de muerte anticipada, pero si de pequeños lo tienen claro y regañan al abuelo o a mamá, ¿en la adolescencia se les ha olvidado?

Es cierto que entienden las palabras según su edad, como el verbo afectar que es un falso conocido. Pero ¿quizás no lo entienden porque ven que los mayores beben y mucho?

Y es que les mandamos la información contradictoria. Lo sorprendente es que nos sorprenda. Somos un país de bebedores y fumadores de abuso, con playas número 1 en turismo de borrachera, nuestras fiestas populares no están pasadas precisamente por agua. Somos el país con más densidad mundial de bares, y hemos normalizado las intoxicaciones alcohólicas porque perdimos la batalla contra el botellón. Pero nos seguimos sorprendiendo. Esto unido a que en la sociedad actual hay muchas oportunidades de recibir oferta.

 

Educamos en el alcohol

Estamos formando futuros bebedores. Desde pequeños les hacemos partícipes sin querer de la cultura del beber mientras les decimos que el alcohol no es bueno, ni el tabaco. Hay padres que les premian con el “chupito sin” si se terminan la comida del restaurante; les preparan las bebidas en ocasiones especiales como si fuera el gin-tonic de mamá, porque están tan de moda, ¿verdad? Con sus lacasitos y gominolas

Hacen lo que ven, no lo que escuchan. Los jóvenes aprenden de los iguales y de los padres, o de adultos importantes. La observación de otras personas es una de las formas más importantes de aprendizaje de nuevas conductas y en este sentido hay mucha hipocresía.

Los padres dicen que el alcohol es malo, pero beben. La gente que fuma sabe y dice que el tabaco es malo, pero fuma.

Tampoco ayuda la cultura del cine, televisión o videojuegos. Les llega el mensaje de que cuando hay un problema o situación difícil de encajar se escucha siempre “Necesito una copa” y así les mandamos el mensaje de que el alcohol se utiliza para enfrentarse a problemas.

Este es un factor de riego muy grave en a la adicción. No será bueno, pero todos los adultos parecen necesitarlo. Se bromea mucho también en las conversaciones que escuchan entre adultos sobre beber y se banaliza el abusoSomos muy permisivos con el alcohol.

Están seguros de que ellos no son adictos, como si la adicción fuera un botón de on/off o se desarrollara en un cuarto de hora.

Están seguros de que ellos no son alcohólicos porque ésos son los que duermen en los cajeros. La imagen que damos desde los medios de comunicación de personas con problema de alcohol y tabaquismo en los medios es siempre la peor y esto no ayudaNo se presenta el abanico de posibilidades. El verdadero proceso. No se sienten identificados. Y probablemente es que no somos capaces de explicarles los procesos.

 

Fuman para imitar un estilo de vida adulto

Además, muchos empiezan a fumar por no probar el cannabis. Cuando el grupo de amigos les ofrece porros, algunos prefieren fumar sólo tabaco para no desentonar, pero seguir pareciendo mayores. Y ellas fuman más que los chicos.

 

imagen sobre el tratamiento de adicciones

 

Conclusiones

Tienen mucha información, pero hay que desmontarles los mitos. Y es que las van a probar. Pero hay que trabajar en retrasar la edad de la experimentación. El objetivo es que no lo hagan un hábito y mucho menos que recurran a ello como forma de superar sus problemas o frustraciones.

Quizás debamos replantearnos cómo interpretan realmente la informaciónHablar con ellos abiertamente del tema, un cambio positivo en nuestros propios hábitos, plantearnos la coherencia en el estilo educativo social y también explicarles más desde los procesos. No estamos en la época del blanco o negro.

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Tabaco y alcohol, las adicciones de los más jovenes

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