Centro de desintoxicación en Valencia

El consumo de alcohol y otras drogas sigue siendo un problema oculto en las mujeres. No se habla de él ni se le presta la atención que requiere, pero existe y hace estragos tanto en la mujer adicta que lo padecen como en todo su entorno familiar. Hoy en el blog hablaremos del estigma del consumo en la mujer adicta.

 

Adicciones en la mujer

Una de cada cuatro personas que abusan de las drogas es mujer. A pesar de que son bastante menos numerosas que los hombres, su tratamiento es más complejo debido a:

  • Por un lado, distintos estudios han demostrado como la dependencia es más grave en las mujeres adictas, por factores biológicos como el peso o la tasa de metabolización.
  • Por otro, las mujeres que padecen esta enfermedad se enfrentan a un estigma social demasiado grande, que puede frenar su motivación al tratamiento.

 

El estigma del consumo en la mujer

Es un hecho la falta de investigación en todas las áreas que engloban a la mujer. Ya que a lo largo de los años la mayoría de las investigaciones se han realizado con grupos de hombres, siendo luego los resultados generalizados al colectivo femenino.

Todo ello es evidentemente un problema si tenemos en cuenta las diferencias tanto a nivel de identidad e imposiciones sociales como a nivel fisiológico que existen entre hombre y mujeres.

Con el problema de la adicción esta circunstancia se repite. La ausencia de investigación de la drogodependencia en mujeres hace que no se puede tratar el problema con la rigurosidad que sería debido. Una de las grandes diferencias son los factores de riesgo que propician al consumo.

 

Diferencias entre los hombre y mujeres adictas

Las investigaciones han demostrado que el trauma físico y sexual seguido del trastorno de estrés postraumático es más común en las mujeres adictas que en los hombres que buscan tratamiento.

Otros factores distintivos en las mujeres que pueden influir en el proceso de tratamiento abarcan cuestiones relacionadas con el embarazo y el cuidado de niños, la independencia financiera y la manera en la que ingresan al tratamiento (ya que es más probable que las mujeres busquen ayuda de un profesional de la salud general o mental).

 

Mujeres adictas al alcohol

En el caso del alcoholismo, hay algunas diferencias entre los hombres alcohólicos y las mujeres adictas.

En este sentido, los varones suelen beber fuera de casa y llegar a casa con altos niveles de alcoholemia. Las mujeres, por el contrario, son más proclives a beber en sus casas, a escondidas y ocultando botellas y vasos.

Estudios recientes ponen de relieve la importancia de los factores sociales en la percepción que se tiene de la mujer adicta en relación con el hombre alcohólico, así mientras que el 50% de las personas desaprobarían fuertemente a una mujer bebida en una fiesta, sólo el 30% desaprobarían a un hombre bebido, existiendo una mayor sanción social para las mujeres.

 

Mujer adictas a las drogas

Respecto al tratamiento de la mujer con un problema de abuso de sustancias, debe adecuarse a las diferencias biológicas que la separan del hombre, pero también a los factores sociales y ambientales únicos del género femenino.

Todos estos factores van a influir en la motivación para usar drogas, las razones para buscar tratamiento, los tipos de ambiente donde es tratada la persona o el tratamiento más eficaz.

Muchas circunstancias de la vida afectan a las mujeres de modo preferencial, lo cual requiere un enfoque de tratamiento especializado.

 

imagen sobre el tratamiento de adicciones

Causas por las que una mujer consume drogas

Hay una serie de factores específicos en la mujer que son desconocidos para la mayoría de las personas:

  • La imposición del trabajo doméstico, cuando la realización de este no es una elección personal si no una obligación que limita otros aspectos de la vida.
  • La independencia de los hijos (síndrome del nido vacío).
  • Conflictos continuos con la pareja (discusiones, violencia doméstica…).
  • Situación familiar desestructurada.
  • Relaciones sexuales y de pareja no satisfactorias.
  • La ausencia de redes de soporte social como amigos.
  • Depender económicamente de la pareja (sobre todo si no se quiere mantener la relación).
  • Las nuevas demandas como consecuencia del cambio de rol de la mujer, que en muchas ocasiones no vienen acompañadas del apoyo social
  • Abuso sexual, familiar o no.
  • Acoso social (Presión para que la mujer no trabaje).

 

Debido en muchas ocasiones a imposiciones sociales, la mujer no busca ayuda profesional con la misma frecuencia que el hombre, ya que ciertos temores, como la creencia de que pueden quitarles la maternidad sobre los hijos, son disuasorios de buscar una solución al problema.

Además, es innegable que cualquier tipo de consumo está más estigmatizado en las mujeres que en los hombres, ya que enseguida se relaciona el consumo de drogas en la mujer con otro tipo de ideas, como por ejemplo “mala madre” o “prostituta“, siendo en muchas ocasiones la propia presión social la que provoca la recaída y dificulta la búsqueda de ayuda y el reconocimiento del problema.

 

Conclusiones

En conclusión, es necesario superar determinadas ideas y creencias sociales que estigmatizan visiblemente más a las mujeres que a los hombres, cuando evidentemente esto no es un problema de géneros, si no un problema, que como en muchos otros sucede, está más atacado en mujeres que en hombres.

Por todo esto se hace imprescindible tener en consideración el género del cliente que ingresa en tratamiento. Las dificultades a las que se enfrenta una mujer que pide ayuda por un problema de adicción son muy numerosas y los profesionales debemos intentar facilitar este proceso.

En Síndrome de adicciones te ayudamos. Llámanos.

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