Centro de desintoxicación en Valencia

Ante el desconocimiento y debido a la preocupación por un familiar adicto, puede que estemos haciendo cosas que perjudiquen más la situación. Es importante tener unas pautas de comportamiento en casa. En el post de hoy, hablamos de las cosas que deberíamos evitar al convivir con un adicto.

 

10 cosas que no debes hacer al convivir con un adicto

La adicción es una enfermedad familiar, que además puede hacer enfermar a otros miembros. Tanto si está o no tratamiento, hay actitudes y situaciones que les perjudican directamente. Pero podemos adoptar una serie de medidas que podríamos llamar higiénicas.

 

¿Por qué es tan importante tu comportamiento para ayudarle?

La forma en que los demás miembros de la familia se comporten y traten al adicto es muy importante porque:

  1. Puede ser decisiva a la hora de que el enfermo acepte entrar en tratamiento. Es lo más difícil que va a hacer el adicto. El apoyo de la familia puede hacer que el enfermo esté más motivado para el cambio. 
  2. Está demostrado que si la familia colabora en el tratamiento del paciente, hay mayor garantía de que este finalice el tratamiento con éxito. Los deseos de consumir hacen que los adictos recaigan o abandonen los tratamientos antes de que estos empiecen a darles resultado. Es un proceso largo que requiere dedicación y finalizarlo. Abandonarlo es garantía de recaída.
  3. Puede que nos estemos equivocando. En la convivencia con un dependiente lo normal es llegar a perder la perspectiva. Hay que aceptar que la relación ya de por sí es una relación tóxica. La droga lo intoxica todo. Muchas de actitudes pueden incluso facilitarle que continúe con la conducta adictiva. Y esto no es raro sino todo lo contrario: es muy habitual.
  4. Porque la convivencia, el cariño y la comprensión de la familia va a hacer que el enfermo pueda reinsertarse en la sociedad. La imagen que tiene un adicto de sí mismo es bastante mala y piensan que no se merecen una vida normal después de lo que hayan podido hacer. Muchos llegan a la marginalidad y al aislamiento. El que la familia les facilite estar en la sociedad no tiene precio. Las relaciones familiares suelen ser uno de los motivos que han llevado al adicto a consumir o a jugar o comprar. Entonces, se hace necesario intervenir para superar esas excusas y probablemente acudir juntos a terapias.

 

 

Convivir con un adicto: Qué no debes hacer

  1. Consumir alcohol en casa. No importa qué tipo de adicción tenga. A un adicto le despierta el deseo de consumir ver a la gente tomando.
  2. Proponerle salir a tomar algo o hacer celebraciones en el hogar. Lo más adecuado es no acompañarle en su estilo de vida. De la misma manera, tampoco va a estar cómodo en un ambiente festivo. Son normas que pueden entrar a formar parte de los nuevos límites que hay que poner en su relación. Debe entender que algo ha cambiado  en casa.
  3. Dejarle manejar dinero. Si tenemos potestad, es mejor cortarle todo lo que le pueda facilitar el consumo.
  4. Entrar en discusiones. Son un detonante de consumo. La adicción es una enfermedad muy particular, ya que afecta al cerebro y deja al paciente diseñado para el consumo. Desgraciadamente el adicto está intranquilo por las ganas de consumir. Cualquier discusión puede ser provocada para tener la excusa perfecta de dar un portazo e irse a la calle a realizar su conducta adictiva.
  5. Desahogarnos con él sobre su comportamiento o enfermedad. Es mejor mantener la calma y desahogarnos en un lugar más apropiado. Por ejemplo, una terapia de familia o un grupo de apoyo.  Emocionalmente el adicto está inestable y no sabemos cómo puede reaccionar. Esto no significa que no podamos decirle lo que pensamos, pero tranquilamente. Aunque es mejor consultarlo con sus terapeutas.
  6. Mencionarle a sus amigos. Normalmente un dependiente se rodea de personas que consumen. Recordarlos le despertarán la necesidad de consumir.
  7. Hablarles de su vida anterior si está en tratamiento. Para el enfermo todo esto son estímulos que le pueden despertar las ganas de tomar y hacerle sentir muy mal.
  8. Arreglarle los desastre que va provocando. Sobre todo, si no se ha comprometido con un tratamiento. El adicto no es culpable de las posibles deudas o metidas de pata que pueda tener. Pero sí es responsable. Si no siente ese peso, le es muy fácil seguir con la misma vida, consumiendo.
  9. Pasarle todo lo que hace. Justificar sus comportamientos porque está enfermo es hiperprotegerle. No le beneficia. Le permite seguir con la adicción. Es coadicción.
  10. Controlarle. No se puede controlar y no se puede salvar al adicto. Le podemos ayudar. Sin embargo, no podemos asumir su recuperación porque es una enfermedad. Debemos cuidarnos nosotros y protegernos.

Si convives con un adicto, déjate orientar en un centro especializado. Ellos tienen todas las claves para ayudaros.

 

 

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